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Homenaje a Irena Sendler

14-10-2011
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Desde Woman Emprende tenemos muy claro que para emprender no es necesario crear una empresa, emprender es mucho más, es acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro, y por ello hoy hacemos nuestro pequeño homenaje a una mujer emprendedora. Gracias a Irena y a muchas otras mujeres como ella que pasan totalmente inadvertidas a lo largo de la historia.

Irena Sendler (Varsovia: 15 de febrero de 1910- 12 de mayo de 2008) enfermera polaca que en la II Guerra Mundial ayudó a más de dos mil quinientos niños judíos arriesgando su propia vida.

En sus propias palabras “La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad”

Alemania invadió Varsovia en 1939, en ese momento Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social, el cual llevaba los comedores comunitarios de la ciudad. En 1942 los nazis crearon un gueto en Varsovia e Irena se unió al Consejo para la ayuda de Judíos, consiguió identificación de la oficina sanitaria y como los alemanes tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que los polacos controlasen el recinto.

Se ponía en contacto con familias y les ofrecía llevar a sus hijos fuera del gueto, no había garantías de éxito, pero lo que sí era seguro es que si los niños no salían del gueto morirían.

A lo largo de un año y medio, consiguió rescatar a más de 2.500 niños por distintos caminos: comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo tipo de subterfugios que sirvieran para esconderlos: sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, bolsas de patatas, ataúdes... en sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape.

Irena quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres, su identidad, sus historias personales y sus familias. Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades.

Ella era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos. Elaboró unas listas, las colocó en dos frascos de vidrio y los enterró en el jardín de su vecina para asegurarse de que llegarían a las manos indicadas si ella moría. Al finalizar la guerra, Irena misma los desenterró y le entregó las notas al doctor Adolfo Berman, el primer presidente del Comité de Salvamento de los Judíos Sobrevivientes. Lamentablemente la mayor parte de las familias de los niños había muerto en los campos de concentración nazis.

Los niños sólo conocían a Irena por su nombre clave "Jolanta".

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