Las Humanidades y las Ciencias Sociales suponen para las universidades un caldo de cultivo excelente y productivo en lo que a potencia investigadora y de transferencia de conocimiento se refiere.
Es por esto, que cabe preguntarse, teniendo en cuenta el modelo de universidad y la política científica seguida en las dos últimas décadas, si en la búsqueda de la modernidad y el desarrollo de nuevos modelos de empresa eminentemente tecnológicos, se está dejando de lado el potencial económico y de creación de empleo y riqueza de las Humanidades y las Ciencias Sociales
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